Redactado por el mismo
Decidieron enviarme a Colegio Secundario de la
Chaux-de-Fonds, en la sección científica, a pesar de mi gusto por el latín.
Además, no podía aplicar a ninguna especialización en la que deba usar un
microscopio o un instrumento para personas con una vista normal, por culpa de
mi gran miopía. Por otra parte, me iba bien en matemáticas. Por ende mi carrera
estaba trazada: sería profesor de matemáticas.
Pero no todo fue tan sencillo: al finalizar el colegio
tuve una enfermedad en el ojo derecho, y, poco después un desprendimiento de la
retina en el ojo izquierdo, dejándome con un 10% de mi vista. No podía así
presentarme a los exámenes de bachillerato. Sin embargo, la comisión del
colegio accedió graduarme sin tener que presentar exámenes.
Finalmente, en octubre de 1910, ingresé a la
Universidad. Como mi vista no había mejorado cursé mis estudios universitarios s de la siguiente
manera: escuchaba en clase sin tomar ningún apunte, regresaba a casa y
realizaba los ejercicios mentalmente y los redactaba de una sola vez. También,
me gustaba el piano de mi casa al que yo trataba de manera muy especial.
La Asociación del
filósofo del mismo nombre Ferdinand Gonseth realiza su acción y su reflexión en
el espíritu de la filosofía abierta que defendía el filósofo. Esta filosofía
dicta:
·
El rechazo de todo
dogmatismo anclado en las certezas definitivas y seguras.
·
Apertura de la filosofía de la ciencia, la
ciencia y la filosofía no forman un solo cuerpo.
·
Apertura igualmente
sobre el hombre en su totalidad, su compromiso en la acción y en la sociedad,
sobre los problemas s actuales
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